miércoles, mayo 16, 2018

Autorretratos, Kepa Murua

Como su título indica, el último libro de poemas publicado por el escritor guipuzcoano Kepa Murua (Zarautz, 1962) contiene un conjunto de autorretratos que abarcan un periodo de treinta años, el que va de 1987 a 2017.

Un libro personal, valiente, arriesgado, que por momentos incluso puede llegar a producir cierto pudor por el modo en que su autor se expone; que a través de una amplia gama de registros, de enfoques, palia la rigidez del concepto que lo inspira; que elude la solemnidad ante la gravedad de algunos de los temas abordados gracias a un ingenio sutil; en el que se percibe la evolución del protagonista con el paso del tiempo.

Un libro de atractiva factura, enriquecido con las ilustraciones de ardiluzu y complementado por un prólogo del propio autor, que no se agota en una primera lectura.


La libertad se presenta  
cuando nadie lo espera.
Pero aquí y ahora

nadie muere por ella.

de Autorretrato con treinta y cinco años 

Un mundo en blanco y negro,
sin color, sin matices.
ahora que todos intentan olvidar                              
lo que hicieron y dijeron.
Que quieren olvidar
lo que no hicieron y no dijeron.

de Autorretrato con Olentzero

Antes, creo que lo dije, volaba,
mas no era libre. Ahora lo soy,
pese a ser un hombre sin alas
que no puede organizar su mundo.

de Hombre sin alas

sábado, mayo 12, 2018

anacronismo / anachronism

¿Llegará el día en que el anacronismo deje de conformar el presente de nuestro país?



¿Will the day come when anachronism cease to shape our country's present?

lunes, mayo 07, 2018

semana


semana tranqui / mellow week

miércoles, mayo 02, 2018

Culpables por la literatura, Germán Labrador Méndez

Roto el mito de la transición ejemplar, esa que era motivo de gran orgullo para todos los españoles y que durante décadas supuestamente maravilló al mundo, una batalla se libra por apropiarse de su sentido a través de sus fragmentos. En dicha pugna cabe interpretar la publicación del libro Culpables por la literatura: Imaginación política y contracultura en la transición española (1968-1986), escrito por Germán Labrador Méndez, que inaugura la colección Reverso-Historia crítica , de la editorial Akal , como un intento de repensar la transición desde una perspectiva basada en experiencias que acabarían condenadas a la marginalidad y ofreciendo, en palabras de su autor, una mirada joven, posmetropolitana, interclasista y posfeminista de aquella experiencia en su conjunto. Un relato alternativo del que hasta hace poco ha sido el gran mito de la España contemporánea en el que por fin caben los perdedores, los reprimidos y los marginados en aquel proceso, aquellos que trataron de crear algo nuevo en lugar de construir su identidad en función de lo previamente existente, y que analiza la aspiración de conseguir una democratización radical de la vida, esa que entonces no se alcanzó ante la persistencia de las formas de vida del franquismo dentro de los cuerpos y de las instituciones democráticas.

Dividido el libro en tres partes, la primera de ellas se centra en presentar el enfoque metodológico desde el que se aborda el estudio, basado en la historiografía cívica : aprender a imaginarse fuera del propio presente, de su irrepetible diferencia, a partir de la exposición permanente a los relatos de ayer –para que los habitantes del pasado accedan a hablar con nosotros deben poder hacerlo en sus propios términos, a menudo reservados, íntimos, restringidos- a fin de identificar en sus pasados las líneas de fractura de su presente, buscando en la confrontación con su propia extrañeza un chispazo que nos permita reencontrarnos con quienes dejamos de ser, con quienes pudimos haber sido. Si en lugar de concebir la democracia española como un entero orden político-social ya resuelto y obtenido, la concebimos como un horizonte de expectativas, algo que aún no tenemos plenamente, entonces podemos volver a esperar y a tener esperanza.

A tal fin resulta de capital importancia entender el sentido que la literatura tuvo para la juventud de la transición, basado en el convencimiento de que cada época posee una verdad emancipadora que es posible activar si se encuentra un modo colectivo de expresarla. Su potencial será descubierto por aquellos jóvenes que deseaban vivir otras vidas y para quienes dotarse de una identidad nueva tras la muerte de Franco no debía ser una prerrogativa sólo al alcance de los beneficiarios de la dictadura. Así, entienden la democracia como el derecho a llevar nuevas vidas mediante la invención de instituciones culturales porque para poder cambiar la vida es necesario transformar el mundo. Al esfuerzo de crear, de imaginar esas nuevas instituciones culturales y a los múltiples fracasos a la hora de hacerlo está dedicado el libro. Culpables por la literatura porque su compromiso radical con ella construye las condiciones de posibilidad y los límites para las vidas que quieren vivir y las obras que lo cuenten.  

En la segunda y tercera parte del libro, el autor analiza la evolución de la contracultura desarrollada por la juventud de la transición dividiendo a sus artífices en tres quintas generacionales: la de los progres del 68, la de los ácratas o pasotas del 77 y la de los modernos de la Movida ya en los ochenta. Labrador Méndez desmenuza los rasgos que las constituyen, sus aspectos diferenciales, y presta especial atención a las fracturas que con el tiempo se producen tanto entre ellas como dentro de cada una a fin de entender su continua transformación: la doble fractura sufrida hacia 1973 por la generación anti-franquista nacida en los años 40, que separará a los militantes más ideologizados de los menos sectarios o más acomodaticios y que engloba una segunda cesura a su vez entre los hijos de la burguesía y los de las clases populares. La fractura que se da a partir de 1977 entre los partidarios de la reforma constitucional y los de la ruptura democrática que vendría a sustituir a la que se dio entre franquistas y anti-franquistas, que derivaría en la creciente estigmatización y represión de los demócratas radicales al quedar fuera del perímetro consensual. Y el vaciamiento definitivo hacia 1982 cuando la generación de la Movida disoció la estética de la política en favor del compromiso con la propia supervivencia y con la sociedad de consumo coincidiendo con la generalización del uso de la heroína, deriva que en clave política culminaría con el referéndum para la entrada de España en la OTAN.
Labrador Méndez ofrece un estudio exhaustivo de los discursos y prácticas contra-hegemónicas que produjo en aquellos años la juventud española, de sus protagonistas –vista desde hoy llama la atención la absoluta ausencia de personajes femeninos-, de sus motivaciones y fuentes de inspiración, de su capacidad de renovación y de su grado de compromiso, ése que llevaría a pagar un altísimo precio a muchos hijos de la transición por su radicalidad y espíritu transgresor ante la relativa indiferencia o creciente incomodidad de los  antiguos compañeros de viaje que, más maleables, encontraron acomodo o incluso se erigieron en protagonistas del nuevo régimen. Un libro, en definitiva, que proyecta luz sobre las sombras de aquel proceso ya histórico que parecían condenadas a permanecer sumidas en la oscuridad y que inspira a reevaluarlo desde la óptica de quienes interpretaron la histórica posibilidad de un cambio tras la muerte de Franco como algo literal.
Editorial Akal, 2017, 672 páginas.  
Esta reseña está también disponible en el número de marzo-abril de la revista digital espacioluke

jueves, abril 26, 2018

Vernon Subutex 3

El libro que concluye la trilogía Vernon Subutex, de la escritora francesa Virginie Despentes, desarrolla el escenario apuntado en el tramo final del segundo: la creación de un sentido de comunidad en torno a la música que permite a sus protagonistas llevar una existencia al margen de las servidumbres de la sociedad actual, cuya máxima expresión es la organización y celebración de “convergencias”: encuentros clandestinos en los que se juntan entre cien y doscientas personas para bailar durante toda la noche y que, sin el uso de drogas, les permiten acceder a un nuevo estado de conciencia. Fiestas, o rituales, inspirados en las “raves” que proliferaron a principios de los años noventa en los que, gracias a su oído musical, Vernon ejerce como discreto maestro de ceremonias ayudándose de unos misteriosos sonidos o frecuencias creados por Alex Bleach, el cantante de éxito fallecido que sirve de contrapunto al protagonista y cuyo ascendiente permea toda la obra.

Aunque la actitud punk –ácida, descreída, hiriente- de Despentes constituye una seña de identidad de su trilogía, la comunidad que imagina para sus personajes rezuma cierto espíritu hippy: regreso a la naturaleza, a lugares recónditos al margen de la civilización, satisfacción sólo de las necesidades básicas, nomadismo, vida en comunidad sin reglas, sin jerarquías, en las que cada cual encuentra su espacio natural. Un estilo de vida que pone en valor lo efímero, lo no establecido, lo improvisado, siempre en precario equilibrio, para el que el dinero representa una amenaza dado que su razón de ser es el desinterés, de ahí su fuerza pero también su fragilidad.
Los pasajes en entornos urbanos resultan cínicos, sórdidos, violentos en comparación, como si reafirmaran la condición de inadaptados, de deshechos y renegados de unos personajes que les han dado la espalda. La autora alude a sucesos que han marcado la realidad reciente de Francia: el atentado a la revista satírica Charlie Hebdo, la multitudinaria protesta contra las medidas del gobierno socialista de Hollande denominada Nuit Debout o el atentado islamista contra la sala de conciertos Bataclan. Introduce a varios de sus personajes en alguno de estos hechos o los presenta de algún modo afectados por ellos, reservando para la matanza del Bataclan un cariz premonitorio. Despentes aprovecha para emitir opiniones sobre las circunstancias que los propiciaron y sobre sus consecuencias en la sociedad francesa: el miedo que han propagado y que a su vez alimenta ese otro que resulta de ver cómo los presupuestos que inspiraron a la sociedad occidental se deshacen de forma acelerada ante nuestros ojos, bajo nuestros pies.


El patrón de la narración de los libros anteriores: capítulos dedicados a cada uno de los personajes a través de los cuales conocemos su mentalidad y circunstancias, su lugar en el grupo, se alternan con pasajes en los que se ofrece una visión colectiva a medida que el espíritu comunitario se va imponiendo al individual. Despentes añade dosis de intriga y una creciente sensación de amenaza inspirada en fórmulas clásicas: la pugna entre el bien y el mal, la pureza y el cinismo, el espíritu de venganza promovido por el lado oscuro encarnado por representantes de la faceta mercantil del arte que acaban enfrentados a los propios artistas. Son ellos quienes en su ambiguo afán por rentabilizar y destruir a la comunidad de los idealistas se ven a su vez salpicados por sus propias contradicciones y, sin pretenderlo, contribuyen a su mitificación.

La conclusión de la trilogía resulta un tanto acelerada y culmina en un chocante epílogo que de forma abrupta abandona el realismo que ha caracterizado a la narración para adentrarse de forma precipitada en el terreno de la distopía ominosa y acabar desembocando en la ciencia ficción más alucinada, ofreciendo un símil de las convergencias nada menos que con el cristianismo: la entrega colectiva a la experiencia sensorial como una religión en ciernes. La narradora punk muta en idealista en el transcurso de unos pocos párrafos. Habrá a quien tan sorprendente mutación le provoque desconcierto y se muestre incapaz de converger con ella. En lugar de dar el salto de fe que le propone Despentes, optará por tomárselo a broma para quedarse con la visión desengañada de la realidad, poco maniquea desde el punto de vista ideológico pues la autora reparte sus dardos en todas direcciones, en lo que ésta tiene de advertencia, sin prestar demasiada atención a las repentinas ínfulas de trascendencia.

Si lo deseas, en el siguiente enlace puedes consultar las reseñas de Vernon Subutex 1 y 2

Esta reseña está también disponible en el número de abril de la revista digital de agitación cultural agitadoras 

viernes, marzo 30, 2018

April Come, She Will

profética


Con abril, ella llegará
Cuando las corrientes estén maduras y henchidas de lluvia;
Mayo, ella se quedará
Descansando en mis brazos otra vez.

Junio, ella cambiará su melodía,
En paseos inquietos merodeará por la noche;
Julio, ella volará
Y no dará previo aviso sobre su vuelo.

Agosto, debe morir
Los vientos del otoño soplan destemplados y fríos;
Septiembre recordaré
Un amor una vez nuevo ha crecido ahora viejo.

martes, marzo 27, 2018

Rothko en el aire



Rothko in the air